No sin mi móvil

Es muy común ver y tener pegado a la oreja a nuestros adorados teléfonos móviles. Su utilidad está ya muy  ”vendida” por fabricantes, operadores, padres e hijos, que los justifican con que si salgo, así me tienes localizado…, en fin, no merece la pena extenderse más en este apartado.

Sin embargo, he de señalar que una de las funciones para las que tenía el móvil, que es la de despertador, me está empezando a incomodar.

Resulta que la mayor parte de las veces se me suele olvidar poner el móvil en modo silencio, ya que durante el día esta opción no es práctica, pues bien, últimamente cuando llega la noche, y vas a disponerte a “soñar con los angelitos”, va el típico email que entra en tu buzón y te despierta el maldito ruidito de la máquina de marras.

Entonces dices: ¡Mierda!!, con todo lo que me había costado dormir, va y entra esto, espero que sea algo urgente…, y claro, ya te pica la curiosidad y ves el maldito mensaje: Spam,en algunos casos, y en otros, el típico colaborador que aprovecha las horas tardías para enviar emails, lo cual está muy bien, y hasta la fecha no me lo había cuestionado, pero tras unos cuantos sobresaltos, me empiezo a plantear la conveniencia de enviar emails a horas “no comerciales”.

Llegados a este punto, me surge la duda siguiente: ¿alguien más se ha cuestionado esto????

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